viernes, 7 de noviembre de 2008
el otro
Ahora te descubres ciego. Todos estos años para descubrirte sordo también... No escuchas aquello que sus silencios te dicen, no entiendes lo que sus palabras te gritan. Nada te dicen sus gestos de complacencia y rencor. No son efectivas sus muecas de amor. Y con todo, quieres regalarle una verdad, que sepa lo que él mismo oculta en sus manías: no te necesita.
promesa
Era una humanidad que sin demora ni premura se iba entregando; lluvia sin torrente que lava eso que el sol en exceso dejó en su mundo. Fue sonrisa que entornó boca y ojos y regaló 2 o 3 esperanzas, las suficientes para construir un futuro y no sentir ganas del no rotundo. Y ese futuro no duraría más que una noche y un alba. No habló locuras ni incoherencias, era puras ganas de estar bien y saber estar mejor. Y la risa volvía, una y otra vez, risa cristalina y rítmica plena de simpleza. Qué placer en la compañía, nadie arrebató la palabra porque los momentos compartidos se conviertieron en una eternidad de un día, donde uno se regalaba y el otro se daba. Era la noche de la paz y el ardor y sabían que el futuro era una promesa cumplida porque la noche terminaba.
Y la noche se derramó en espasmos y con la luz vino el regreso al otro mundo, el de la amarga entrega a todos los demás... y levantó sus ganas y sus estremecimientos y no volvió el rostro, no dijo adios, se alejó y cuando estuvo del todo lejos, murmuró un gracias y un hasta la próxima.
Y la noche se derramó en espasmos y con la luz vino el regreso al otro mundo, el de la amarga entrega a todos los demás... y levantó sus ganas y sus estremecimientos y no volvió el rostro, no dijo adios, se alejó y cuando estuvo del todo lejos, murmuró un gracias y un hasta la próxima.
lunes, 25 de agosto de 2008
lector
"No me importa que él los lea o no, no me interesa lo que puedan decirme, no me interesa lo que nadie pueda decir de los cinco poemas. Son malos y buenos para mí; lo que sean para otros no tiene sentido"
Juan Carlos Onetti/Juntacadáveres
Pero siempre, lo que se escribe es para que otros ojos, a parte de los propios, lean y conozcan algo del mundo interior. ¿No es así acaso?
Juan Carlos Onetti/Juntacadáveres
Pero siempre, lo que se escribe es para que otros ojos, a parte de los propios, lean y conozcan algo del mundo interior. ¿No es así acaso?
martes, 12 de agosto de 2008
Silencio
Sí, nada agradable ver tu desesperación. Las nubes negras de un tiempo a la fecha son el sino de tu existencia y el estrés es el traje que mejor vistes.
Qué pena mirar tu desolación. No hay futuro, piensas y te repites: no hay futuro.
Tu paso se ha vuelto pesado, y es que a donde vas, van contigo tus tristezas. Si pudieras saber que no va tan mal, que el sol no sólo quema... si pudieras saber.
Cuánto siento ser testigo de tus pasos cada vez más cansados, de tu cuerpo laso.
Te miro comer y veo con tristeza el poco placer con que te alimentas.
Sí, la rabia y la desazón permean tu sonrisa. Pero debo decírtelo: tienes una bella sonrisa.
No te voy a dar palabras de aliento, porque sé q son un peldaño más en la pirámide de los lugares comunes.
Dejaré que mi silencio te acompañe, no puedo darte más.
lunes, 11 de agosto de 2008
zona de confort
pero de que te sirve llevar mi saliva anidada en tu cuerpo, si aún te preguntas si fuiste un mal momento y realmente no lo sabes...
la sinceridad es un terreno yermo donde sólo las mentiras encuentran surco.
te alejas otra vez, y dejas mi espacio limpio y vacío, como me gusta...
porque lo inícua que fuiste no importa, pues hoy no eres un recuerdo inocuo, más bien una referencia.
ya no sé quién eres, sólo sé que por mucho que llores y reclames, mirar tus ojos agradecidos después de coger me limpia de las culpas que echas en mí.
solías ser quien me llenaba de palabras de un amor más abstracto que un poema mal hecho. acostumbrabas regalarme reproches que pienso no merecía. pero siempre estabas ahí cuando el amor y el deseo y la soledad te urgían como una vagina ardiente, que ahorcaba y regalaba pedacitos de muerte.
¿es real el rencor que sazona tus palabras? porque cada que vuelves no hay rencor que detenga tus manos, tus labios y tu sexo. y esa violenta furia que contiene tu cuerpo pequeño pequeñito me ha regalado los mejores halagos en esta vida. me ha dado horas de jugoso placer y me ha dado armas para no ser don nadie.
con todo, quieres mi saliva prendida en tu púbis y en tus senos. no sé que imagines. no sé qué haces con esos recuerdos dulces y amargos. sólo te veo ir y venir presa de tí misma, amorosa rencorosa. y te puedo dar mi saliva y mis manos y mi cadera rítmica... también la charla locuaz al calor de un alcoholito delicioso.
y han pasado años desde que quisiste regalarme tu dolor. y sé que hemos cambiado. y también sé que en el futuro, en mi futuro, tú no estás. y tú lo sabes... siempre lo supiste... pero mientras sigas regresando, ten por seguro que siempre te daré mi saliva para que anide en tu cuerpo pequeño pequeñito.
...
la sinceridad es un terreno yermo donde sólo las mentiras encuentran surco.
te alejas otra vez, y dejas mi espacio limpio y vacío, como me gusta...
porque lo inícua que fuiste no importa, pues hoy no eres un recuerdo inocuo, más bien una referencia.
ya no sé quién eres, sólo sé que por mucho que llores y reclames, mirar tus ojos agradecidos después de coger me limpia de las culpas que echas en mí.
solías ser quien me llenaba de palabras de un amor más abstracto que un poema mal hecho. acostumbrabas regalarme reproches que pienso no merecía. pero siempre estabas ahí cuando el amor y el deseo y la soledad te urgían como una vagina ardiente, que ahorcaba y regalaba pedacitos de muerte.
¿es real el rencor que sazona tus palabras? porque cada que vuelves no hay rencor que detenga tus manos, tus labios y tu sexo. y esa violenta furia que contiene tu cuerpo pequeño pequeñito me ha regalado los mejores halagos en esta vida. me ha dado horas de jugoso placer y me ha dado armas para no ser don nadie.
con todo, quieres mi saliva prendida en tu púbis y en tus senos. no sé que imagines. no sé qué haces con esos recuerdos dulces y amargos. sólo te veo ir y venir presa de tí misma, amorosa rencorosa. y te puedo dar mi saliva y mis manos y mi cadera rítmica... también la charla locuaz al calor de un alcoholito delicioso.
y han pasado años desde que quisiste regalarme tu dolor. y sé que hemos cambiado. y también sé que en el futuro, en mi futuro, tú no estás. y tú lo sabes... siempre lo supiste... pero mientras sigas regresando, ten por seguro que siempre te daré mi saliva para que anide en tu cuerpo pequeño pequeñito.
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martes, 5 de agosto de 2008
Estalla
Cuando las alas se han cortado no se puede volar.¿Qué cuando miles de palabras pugnan por salir de tí y no hay medio ni manera?
Es como querer correr y no tener pies... es algo que estalla dentro y cuyo resplandor ciega toda posibilidad expresiva... y entonces te sientes muerto... y hablas y caminas como reflejo de todo y todos... y te sientes como detrás de un espejo duro e impenetrable... y llegas a la cama y luchas por domir para mitigar un poco esa angustia... y despiertas y ahí está otra vez... y todo comienza de nuevo, una y otra vez... miles de explosiones que minan tu fortaleza... y sientes envidia por la felicidad ajena... por la ignorancia ajena... y aunque el mañana es incierto, tienes la certeza de ese mañana... y quieres dormir más y ves en tu interior para conciliar el sueño... y te descuidas, los recuerdos te asaltan y te hacen su presa... y quieres decir, escribir todo, todo, todo... y nada puedes... y te vas a la vida a seguir la rutina... y llegas cada noche a la cama... y dentro de tí las palabras se agolpan y te atormentan... y cierras los ojos y eres feliz con un sueño placentero... o corres y gritas presa de una dulce pesadilla... y abres los ojos y tus pies te hablan de un mundo frío y duro... y sabes lo que vendrá, aunque no del todo...
Y el intento por hablar o escribir nunca cesa... como tus ganas por hacer y dejar de hacer las cosas de la vida... y sigues queriendo correr y no hay pies en esas extremidades, pero las ganas de correr siguen ahí... esas jodidas ganas... siempre ahí, siempre.
Qué si un día todo estalla? ¿Qué?
No hay certeza de lo que ocurrirá mañana... sólo sabes que hay una noche y un día, que tus ojos se cierran con las oscuridad y vuelves a ese mundo onírico, donde nada estalla porque todo es posible.
lunes, 4 de agosto de 2008
7 años

7 años tiene. Su voz de niña pequeña me dice que quiere volar. Sus ojos, un deseo intenso. Su interior no ha cedido a la rudeza del mundo. Quiero darle las alas que no tengo y obsequiarle su libertad. Deseo verla remontar ideales con fortaleza y músculos fuertes. Anhelo verla volar, su rostro pleno de certeza y su alma siempre limpia, diáfana como sus 7 años.
sábado, 28 de junio de 2008
la revancha
Marce dice: "si me lo hacen a mi yo se lo hago a alguién más; se lo cobro a otro y no me importa que ese otro no tenga la culpa".
Marce no piensa que esa mentalidá y esa actitú reproduce, mantiene y promueve un estado de pobreza moral basado en el revanchismo.
Entonces pienso en los retiros católicos en los que participa y en la guía espiritual que le han inculcado los misioneros de los que ella siempre habla. ¿Ésa es la eficacia de una doctrina basada en conceptos precisos de bien y mal?
Lejos quedó el absurdo de poner la otra mejilla al ardor de una bofetada, hoy la máxima es: a cabrón entero, cabrón y medio.
El acto de la revancha tiene sus raíces en un profundo rencor contra algo o contra alguién, y pugna por salir y emerge en situaciones cotidianas, donde ver a un tercero afectado atenúa ese resentimiento y genera cierto placer. Lo que Marce me dice es que ver o ser causante de una pequeña desgracia ajena le da confort pues siente que la vida le está saldando las afrentas que ha recibido sin merecerlo.
El binomio bien/mal que permea la vida de una persona devota es entonces una institución que sirve sólo para legitimar su sentimiento de pertenencia a un algo tan abstracto que se escapa a su comprensión y que resulta sólo un bonito identificador de solapa.
Marce no es una mala persona, por supuesto; es simpática, bromista y no le desea mal a nadie, bueno, sólo a los que a su juicio lo merecen; es una persona más que sin merecerlo ha recibido malos tratos de gente que no conoce.
Marce es una de los millones que a diario cobran oprobios inmerecidos a personas inocentes... y en esa cadena interminable nuestro mundo sigue curso, con todas las sonrisas y las mentadas de madre que hacen de nuestro existir un delicioso caldo de ignorancia.
Bendita ignorancia.
Marce no piensa que esa mentalidá y esa actitú reproduce, mantiene y promueve un estado de pobreza moral basado en el revanchismo.
Entonces pienso en los retiros católicos en los que participa y en la guía espiritual que le han inculcado los misioneros de los que ella siempre habla. ¿Ésa es la eficacia de una doctrina basada en conceptos precisos de bien y mal?
Lejos quedó el absurdo de poner la otra mejilla al ardor de una bofetada, hoy la máxima es: a cabrón entero, cabrón y medio.
El acto de la revancha tiene sus raíces en un profundo rencor contra algo o contra alguién, y pugna por salir y emerge en situaciones cotidianas, donde ver a un tercero afectado atenúa ese resentimiento y genera cierto placer. Lo que Marce me dice es que ver o ser causante de una pequeña desgracia ajena le da confort pues siente que la vida le está saldando las afrentas que ha recibido sin merecerlo.
El binomio bien/mal que permea la vida de una persona devota es entonces una institución que sirve sólo para legitimar su sentimiento de pertenencia a un algo tan abstracto que se escapa a su comprensión y que resulta sólo un bonito identificador de solapa.
Marce no es una mala persona, por supuesto; es simpática, bromista y no le desea mal a nadie, bueno, sólo a los que a su juicio lo merecen; es una persona más que sin merecerlo ha recibido malos tratos de gente que no conoce.
Marce es una de los millones que a diario cobran oprobios inmerecidos a personas inocentes... y en esa cadena interminable nuestro mundo sigue curso, con todas las sonrisas y las mentadas de madre que hacen de nuestro existir un delicioso caldo de ignorancia.
Bendita ignorancia.
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