Adivino.
No.
Presiento y lo dejo ir.
Recibo vaticinios de quien cree saber lo que pienso.
Lo siento.
Lo dejo ir.
Largas son las horas en espera del regreso,
cuento días plenos de certezas débiles por inventadas.
Navego océanos de emoción.
Sigo líneas que nunca serán curvas.
Muchas son las voces que gritan sus verdades;
y sólo llegan a ser pequeñas realidades.
Puedo esgrimir un por qué
y sé que no me servirá contra la dureza de la realidad.
Debe haber algo más
que ésta sarta de palabras que
hoy es la letanía que hace eco en mis noches.
Y si más no hay…
quiera el destino queentonces no haya más.
Qué si adivino,
qué si lo dejo ir?
De nada me sirven los vaticinios.
Lo siento…
lo dejaré ir.
sábado, 21 de marzo de 2009
martes, 10 de marzo de 2009
Mira los pedazos de ti que dejas al pasar; no te molestas en hacerlos a un lado. No hay energía que mueva tus miembros. Sé que piensas demasiado en ti y en tus frustraciones; sé que vas del gris al oscuro y orbitas un sol que ciega y quema; sé que pides ayuda y que lanzas tus súplicas al viento, porque no hay mano que te sostenga ni oído que te escuche. Sé que piensas en un futuro donde no hay dolor y que te has convertido así en un soñador.
Tu rompecabezas hoy está incompleto, has perdido piezas de tu ser. Quizá las desperdiciaste en apuestas imposibles y en juegos suicidas, donde has perdido las amistades que quizá nunca existieron y aniquilaste la poca fe que te heredó tu madre. Sin embargo cierras los ojos y sueñas… abres los ojos y sueñas.
Y los rastros de ti van quedando en el sendero y se hacen polvo con el sol… y vuelan a lugares improbables donde nadie oyó jamás de ti. Y ellos te respiran y te saborean sin darse cuenta. Y eres nada y eres nadie… sólo una fracción de eternidad que se hace polvo.
Y sabes que nadie sabe… como todos aquellos a los que ignoras y como todo aquello que nunca sabrás. Porque cada hombre y cada mujer está ocupado en las cosas de su vida, buscando un par de ojos donde reflejarse y un regazo para no padecer lo que la realidad les grita sin parar: que están solo.
Hoy dejaste trozos de ti en la cama y en la calle. La polución se convirtió en tu huella en este mundo. Ayer fue lágrima y fue sonrisa. Hoy es lágrima y es sonrisa. Y no puedes sino seguir de frente dándote y entregándote. No lograste vivir en la isla desierta que siempre soñaste. Pero creaste un pantano que te circunda, donde ahogas los deseos bastardos y los cariños muertos.
Hoy sueñas con tu ayer y tu mañana. Pero no sabes nada pues sólo eres dueño de tu ignorancia. Sigues escapando aterido y encolerizado… y los trozos en los que te desmoronas son cotidianos y todos los respiran y los saborean pero no lo saben, jamás lo sabrán. Hoy todo es ignorancia.
Tu rompecabezas hoy está incompleto, has perdido piezas de tu ser. Quizá las desperdiciaste en apuestas imposibles y en juegos suicidas, donde has perdido las amistades que quizá nunca existieron y aniquilaste la poca fe que te heredó tu madre. Sin embargo cierras los ojos y sueñas… abres los ojos y sueñas.
Y los rastros de ti van quedando en el sendero y se hacen polvo con el sol… y vuelan a lugares improbables donde nadie oyó jamás de ti. Y ellos te respiran y te saborean sin darse cuenta. Y eres nada y eres nadie… sólo una fracción de eternidad que se hace polvo.
Y sabes que nadie sabe… como todos aquellos a los que ignoras y como todo aquello que nunca sabrás. Porque cada hombre y cada mujer está ocupado en las cosas de su vida, buscando un par de ojos donde reflejarse y un regazo para no padecer lo que la realidad les grita sin parar: que están solo.
Hoy dejaste trozos de ti en la cama y en la calle. La polución se convirtió en tu huella en este mundo. Ayer fue lágrima y fue sonrisa. Hoy es lágrima y es sonrisa. Y no puedes sino seguir de frente dándote y entregándote. No lograste vivir en la isla desierta que siempre soñaste. Pero creaste un pantano que te circunda, donde ahogas los deseos bastardos y los cariños muertos.
Hoy sueñas con tu ayer y tu mañana. Pero no sabes nada pues sólo eres dueño de tu ignorancia. Sigues escapando aterido y encolerizado… y los trozos en los que te desmoronas son cotidianos y todos los respiran y los saborean pero no lo saben, jamás lo sabrán. Hoy todo es ignorancia.
viernes, 7 de noviembre de 2008
el otro
Ahora te descubres ciego. Todos estos años para descubrirte sordo también... No escuchas aquello que sus silencios te dicen, no entiendes lo que sus palabras te gritan. Nada te dicen sus gestos de complacencia y rencor. No son efectivas sus muecas de amor. Y con todo, quieres regalarle una verdad, que sepa lo que él mismo oculta en sus manías: no te necesita.
promesa
Era una humanidad que sin demora ni premura se iba entregando; lluvia sin torrente que lava eso que el sol en exceso dejó en su mundo. Fue sonrisa que entornó boca y ojos y regaló 2 o 3 esperanzas, las suficientes para construir un futuro y no sentir ganas del no rotundo. Y ese futuro no duraría más que una noche y un alba. No habló locuras ni incoherencias, era puras ganas de estar bien y saber estar mejor. Y la risa volvía, una y otra vez, risa cristalina y rítmica plena de simpleza. Qué placer en la compañía, nadie arrebató la palabra porque los momentos compartidos se conviertieron en una eternidad de un día, donde uno se regalaba y el otro se daba. Era la noche de la paz y el ardor y sabían que el futuro era una promesa cumplida porque la noche terminaba.
Y la noche se derramó en espasmos y con la luz vino el regreso al otro mundo, el de la amarga entrega a todos los demás... y levantó sus ganas y sus estremecimientos y no volvió el rostro, no dijo adios, se alejó y cuando estuvo del todo lejos, murmuró un gracias y un hasta la próxima.
Y la noche se derramó en espasmos y con la luz vino el regreso al otro mundo, el de la amarga entrega a todos los demás... y levantó sus ganas y sus estremecimientos y no volvió el rostro, no dijo adios, se alejó y cuando estuvo del todo lejos, murmuró un gracias y un hasta la próxima.
lunes, 25 de agosto de 2008
lector
"No me importa que él los lea o no, no me interesa lo que puedan decirme, no me interesa lo que nadie pueda decir de los cinco poemas. Son malos y buenos para mí; lo que sean para otros no tiene sentido"
Juan Carlos Onetti/Juntacadáveres
Pero siempre, lo que se escribe es para que otros ojos, a parte de los propios, lean y conozcan algo del mundo interior. ¿No es así acaso?
Juan Carlos Onetti/Juntacadáveres
Pero siempre, lo que se escribe es para que otros ojos, a parte de los propios, lean y conozcan algo del mundo interior. ¿No es así acaso?
martes, 12 de agosto de 2008
Silencio
Sí, nada agradable ver tu desesperación. Las nubes negras de un tiempo a la fecha son el sino de tu existencia y el estrés es el traje que mejor vistes.
Qué pena mirar tu desolación. No hay futuro, piensas y te repites: no hay futuro.
Tu paso se ha vuelto pesado, y es que a donde vas, van contigo tus tristezas. Si pudieras saber que no va tan mal, que el sol no sólo quema... si pudieras saber.
Cuánto siento ser testigo de tus pasos cada vez más cansados, de tu cuerpo laso.
Te miro comer y veo con tristeza el poco placer con que te alimentas.
Sí, la rabia y la desazón permean tu sonrisa. Pero debo decírtelo: tienes una bella sonrisa.
No te voy a dar palabras de aliento, porque sé q son un peldaño más en la pirámide de los lugares comunes.
Dejaré que mi silencio te acompañe, no puedo darte más.
lunes, 11 de agosto de 2008
zona de confort
pero de que te sirve llevar mi saliva anidada en tu cuerpo, si aún te preguntas si fuiste un mal momento y realmente no lo sabes...
la sinceridad es un terreno yermo donde sólo las mentiras encuentran surco.
te alejas otra vez, y dejas mi espacio limpio y vacío, como me gusta...
porque lo inícua que fuiste no importa, pues hoy no eres un recuerdo inocuo, más bien una referencia.
ya no sé quién eres, sólo sé que por mucho que llores y reclames, mirar tus ojos agradecidos después de coger me limpia de las culpas que echas en mí.
solías ser quien me llenaba de palabras de un amor más abstracto que un poema mal hecho. acostumbrabas regalarme reproches que pienso no merecía. pero siempre estabas ahí cuando el amor y el deseo y la soledad te urgían como una vagina ardiente, que ahorcaba y regalaba pedacitos de muerte.
¿es real el rencor que sazona tus palabras? porque cada que vuelves no hay rencor que detenga tus manos, tus labios y tu sexo. y esa violenta furia que contiene tu cuerpo pequeño pequeñito me ha regalado los mejores halagos en esta vida. me ha dado horas de jugoso placer y me ha dado armas para no ser don nadie.
con todo, quieres mi saliva prendida en tu púbis y en tus senos. no sé que imagines. no sé qué haces con esos recuerdos dulces y amargos. sólo te veo ir y venir presa de tí misma, amorosa rencorosa. y te puedo dar mi saliva y mis manos y mi cadera rítmica... también la charla locuaz al calor de un alcoholito delicioso.
y han pasado años desde que quisiste regalarme tu dolor. y sé que hemos cambiado. y también sé que en el futuro, en mi futuro, tú no estás. y tú lo sabes... siempre lo supiste... pero mientras sigas regresando, ten por seguro que siempre te daré mi saliva para que anide en tu cuerpo pequeño pequeñito.
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la sinceridad es un terreno yermo donde sólo las mentiras encuentran surco.
te alejas otra vez, y dejas mi espacio limpio y vacío, como me gusta...
porque lo inícua que fuiste no importa, pues hoy no eres un recuerdo inocuo, más bien una referencia.
ya no sé quién eres, sólo sé que por mucho que llores y reclames, mirar tus ojos agradecidos después de coger me limpia de las culpas que echas en mí.
solías ser quien me llenaba de palabras de un amor más abstracto que un poema mal hecho. acostumbrabas regalarme reproches que pienso no merecía. pero siempre estabas ahí cuando el amor y el deseo y la soledad te urgían como una vagina ardiente, que ahorcaba y regalaba pedacitos de muerte.
¿es real el rencor que sazona tus palabras? porque cada que vuelves no hay rencor que detenga tus manos, tus labios y tu sexo. y esa violenta furia que contiene tu cuerpo pequeño pequeñito me ha regalado los mejores halagos en esta vida. me ha dado horas de jugoso placer y me ha dado armas para no ser don nadie.
con todo, quieres mi saliva prendida en tu púbis y en tus senos. no sé que imagines. no sé qué haces con esos recuerdos dulces y amargos. sólo te veo ir y venir presa de tí misma, amorosa rencorosa. y te puedo dar mi saliva y mis manos y mi cadera rítmica... también la charla locuaz al calor de un alcoholito delicioso.
y han pasado años desde que quisiste regalarme tu dolor. y sé que hemos cambiado. y también sé que en el futuro, en mi futuro, tú no estás. y tú lo sabes... siempre lo supiste... pero mientras sigas regresando, ten por seguro que siempre te daré mi saliva para que anide en tu cuerpo pequeño pequeñito.
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