martes, 10 de marzo de 2009

Mira los pedazos de ti que dejas al pasar; no te molestas en hacerlos a un lado. No hay energía que mueva tus miembros. Sé que piensas demasiado en ti y en tus frustraciones; sé que vas del gris al oscuro y orbitas un sol que ciega y quema; sé que pides ayuda y que lanzas tus súplicas al viento, porque no hay mano que te sostenga ni oído que te escuche. Sé que piensas en un futuro donde no hay dolor y que te has convertido así en un soñador.

Tu rompecabezas hoy está incompleto, has perdido piezas de tu ser. Quizá las desperdiciaste en apuestas imposibles y en juegos suicidas, donde has perdido las amistades que quizá nunca existieron y aniquilaste la poca fe que te heredó tu madre. Sin embargo cierras los ojos y sueñas… abres los ojos y sueñas.

Y los rastros de ti van quedando en el sendero y se hacen polvo con el sol… y vuelan a lugares improbables donde nadie oyó jamás de ti. Y ellos te respiran y te saborean sin darse cuenta. Y eres nada y eres nadie… sólo una fracción de eternidad que se hace polvo.

Y sabes que nadie sabe… como todos aquellos a los que ignoras y como todo aquello que nunca sabrás. Porque cada hombre y cada mujer está ocupado en las cosas de su vida, buscando un par de ojos donde reflejarse y un regazo para no padecer lo que la realidad les grita sin parar: que están solo.

Hoy dejaste trozos de ti en la cama y en la calle. La polución se convirtió en tu huella en este mundo. Ayer fue lágrima y fue sonrisa. Hoy es lágrima y es sonrisa. Y no puedes sino seguir de frente dándote y entregándote. No lograste vivir en la isla desierta que siempre soñaste. Pero creaste un pantano que te circunda, donde ahogas los deseos bastardos y los cariños muertos.

Hoy sueñas con tu ayer y tu mañana. Pero no sabes nada pues sólo eres dueño de tu ignorancia. Sigues escapando aterido y encolerizado… y los trozos en los que te desmoronas son cotidianos y todos los respiran y los saborean pero no lo saben, jamás lo sabrán. Hoy todo es ignorancia.

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